Un espacio para el arte Inspirada en el reciente modelo europeo de galería de arte ubicada en las proximidades de una gran ciudad, Sala XIII nace en 1999 como un espacio para el desarrollo de las manifestaciones artísticas en donde poder encontrar autores de referencia que favorezcan el coleccionismo. Sala XIII pretende ser desde su inicio un lugar de oferta cultural que llegue a toda persona apasionada por el arte y que quiera disfrutar de las mejores expresiones plásticas del momento, pintura, escultura, grabado, fotografía, instalaciones, etc.; pudiendo contemplar cómodamente nuestras exposiciones durante los fines de semana y festivos, con la serenidad que requiere el placer de la contemplación de las obras de arte. Ofrecemos así, como en otros países de nuestro entorno, una alternativa para aquellos aficionados que no pueden a lo largo de los días laborales disfrutar de momentos de ocio o tiempo libre. No obstante, existe además también la posibilidad de acudir entre semana y si se quiere mediante una cita personalizada para comodidad de las personas interesadas. Una proyección cultural Las colecciones de arte moderno permiten mantener la riqueza artística de una sociedad, representan un testimonio fundamental de su historia y suponen un factor económico considerable. Efectivamente, la pintura, escultura, dibujo o grabado de un autor reconocido no solo no pierde su valor sino que lo incrementa con el paso del tiempo. Sala XIII ofrece obras de arte de calidad de autores consagrados y de artistas jóvenes representativos del momento presente de la pintura española, que en este momento, en nuestra opinión, es la de mejor calidad del mundo.
El arte actual constituye un bien tangible cuya inversión resulta siempre una opción rentable, con el valor añadido de su disfrute mientras se posee. La tenencia de una colección de arte facilita las relaciones humanas, los encuentros sociales y profesionales, resultando ser un patrimonio que puede pasar de generación en generación, mejorarse e incrementarse con los años, con el consiguiente beneficio socio-cultural y patrimonial. Europa se encuentra en un momento de su desarrollo económico que favorece el acceso de sus ciudadanos a una inversión en arte, que aunque pueda ser considerada a priori como no necesaria desde el punto de vista material, es imprescindible desde el punto de vista cultural y psicológico. Simplemente porque al contemplar y admirar una obra de arte que nos pertenece, la emoción que nos aporta promueve un estímulo beneficioso en nuestro interior.
La auténtica obra de arte nace como resultado del espíritu del artista y alcanza su razón de ser al ser vendida, concordando con la personalidad del aficionado al arte, que la compra o la recibe como obsequio, participando de su realidad plástica, cobrando así vida propia y distinguiendo a su propietario. En este momento, en el siglo XXI, contamos con toda la historia pasada del arte. Todos los movimientos artísticos, las expresiones, los cambios, las revoluciones y las manifestaciones pasadas confluyen en este momento en la calidad de los pintores actuales, que se aprovechan de esa experiencia universal y la traspasan al arte de hoy. En
el arte actual no hay nada vetado; las posibilidades de expresión
artística son enormes y aparte de la pintura, la escultura,
el grabado y la fotografía, se incorporan continuamente nuevos
campos de la plástica a través de la informática
y las nuevas tecnologías, aportando otras ideas que se abren
a la admiración de los aficionados cada vez más exigentes. |